Este eres tú. Ese chico con la frente pegada al cristal mojado, al cristal de esa ventana mojado por esa lluvia, porque, en el fondo, es lo único que has conocido como propio. Y ese vacío que arrasa tu calle y empapa la lluvia también eres tú. Y los acordes que viajan por ese cuarto en el que te escondes, y que viven en cualquiera de los discos que abarrotan tus estanterías. Y aquellos otros que de cuando en cuando nacen de tus dedos torpes. Y las historias que encierran todos esos libros intercalados entre discos. Y aquellas otras que almacenas en cuadernos escondidos entre los cajones, tan repletos de secretos. Y las lágrimas que empapan tus sábanas algunas veces. Y el olor de las chicas que se colaron entre ellas. Y los adioses que todas dejaron colgados en el marco de la puerta. Y los libros y las pastillas para dormir de la mesita de noche. Y las conchas y los recuerdos que guardas en cajas apiladas sobre el armario. Y las fotos del corcho de encima de la cama. Y la ropa que queda por recoger. Y la del armario y los cajones también.
Y, ahora, dime, ¿cómo alguien tan pequeño, puede ser tantas cosas?
viernes, octubre 20, 2006
lunes, octubre 09, 2006
pupitres
Te miraba. Tú nunca lo supiste, pero te miraba.
Te veía llegar somnolienta a primera hora, saludar a tus amigas y a algún que otro compañero más que te cruzabas, como, a veces, era yo. Te veía dibujar flores en los márgenes los días de sol, y mirar por la ventana. Te veía llegar con el pelo recogido casi todos los lunes. Te veía doblar parsimoniosa tu bufanda en invierno, y guardarla en la cartera. Te veía rascarte detrás de la oreja con la parte de atrás del boli cuando la clase era demasiado aburrida. Te veía suspirar fastidiada cuando no entendías algo, y dibujar media sonrisa cuando algo ya lo sabías de antemano.
Alguna vez me veías, pero nunca me miraste.
Te veía llegar somnolienta a primera hora, saludar a tus amigas y a algún que otro compañero más que te cruzabas, como, a veces, era yo. Te veía dibujar flores en los márgenes los días de sol, y mirar por la ventana. Te veía llegar con el pelo recogido casi todos los lunes. Te veía doblar parsimoniosa tu bufanda en invierno, y guardarla en la cartera. Te veía rascarte detrás de la oreja con la parte de atrás del boli cuando la clase era demasiado aburrida. Te veía suspirar fastidiada cuando no entendías algo, y dibujar media sonrisa cuando algo ya lo sabías de antemano.
Alguna vez me veías, pero nunca me miraste.
miércoles, octubre 04, 2006
brindemos
Brindemos...
porque en unas horas la chica de la bufanda de rayas dará un pasito más, y está nerviosa esperando poder susurrarse "ya soy mayor de edad", antes de conciliar el sueño para mañana madrugar y viajar a la que era (y quizá siga siendo) su ciudad favorita
porque siga sonriendo bajo su lunar de actriz
porque no cierre esa puerta a la infancia, que será tan larga que nunca acabará de terminar
porque su mirada de chocolate con avellanas siga brillando
porque te debo más cosas de las que crees
porque te lo mereces
y porque todavía te debo un cine y un beso en la frente
por tí, brindo
play: "pequeña esquimal", de maga, pq no podía ser otra
porque en unas horas la chica de la bufanda de rayas dará un pasito más, y está nerviosa esperando poder susurrarse "ya soy mayor de edad", antes de conciliar el sueño para mañana madrugar y viajar a la que era (y quizá siga siendo) su ciudad favorita
porque siga sonriendo bajo su lunar de actriz
porque no cierre esa puerta a la infancia, que será tan larga que nunca acabará de terminar
porque su mirada de chocolate con avellanas siga brillando
porque te debo más cosas de las que crees
porque te lo mereces
y porque todavía te debo un cine y un beso en la frente
por tí, brindo
play: "pequeña esquimal", de maga, pq no podía ser otra
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