viernes, abril 29, 2005

mago K.

Como cada día se encaminaba a su trabajo, calle arriba, calle gris y atestada de coches, a paso raudo camino de su trabajo. Al señor K le gustaba llegar siempre 3 minutos antes al trabajo, exactamente 3 minutos, el tiempo exacto que tardaba en quitarse su gabardina gris, colocarse su chaqueta gris de su traje gris, encender el monitor de su gris ordenador, y ensayar su media sonrisa aún más gris ante un futuro nuevo cliente del banco para el que trabajaba, aquel que le habían enseñado a llamar "su banco".

Como cada día a primera hora de la mañana, la oficina habría sus puertas, y el señor K. está, como siempre, dispuesto a saludar con su media sonrisa a cualquiera de las personas que deseasen poner su futuro, sus ilusiones, su casa, o, simplemente, su sueldo en sus manos. El señor K había aprendido, casi, sin darse cuenta, que era afortunado por tener ese trabajo, pero, no nos engañemos, ese no era el oficio de sus sueños. Sí el que deseaba su madre, un trabajo honrado, honorable, donde su hijo parecía un hombre importante, un trabajo serio, de los de traje durante todo el año, en un impecable gris. Aún de cuando en cuando, mientras esperaba a algún cliente cargado de gris para saludarle con su media sonrisa aún más gris, el señor K miraba por la ventana, en busca de los recuerdos de aquella época en la que aún no era gris, todo era color y él no era el señor K, era simplemente un niño que jugaba en su cuarto con el Magia Borrás que su madrina le había dejado junto a sus zapatitos el día de reyes. Y, aún hoy, a veces, cuando el señor K se refugia de noche después de un día cargado de gris cansancio, de horas de oficina, de traje gris, en un pequeño y gris apartamento, después de cenar, y en su cuarto, toma las cartas, y hace algún que otro juego de manos.

sábado, abril 16, 2005

lista de la compra para ser feliz un sábado a las 3 a.m.

El silencio de las baldosas de tu calle, los coches aparacados y vacíos, y nuestro abrazo...te quiero, mi dulce...

si las cosas van mal

Hay luces en otro horizontes, y otros bancos cubiertos del mismo frío donde sentarse a ver la vida pasar, o a dibujar soledades. Hay otros parques en los que jugar, saltar, correr, y por los que pasear de la mano de alguien tan sumamente especial...Hay otros días más largos, otras noches, otras tormentas, otras horas de sol, otros días de nieve,... Hay otra vida, que quiero cargar de sonrisas, que quiero vivir...(de tu mano)

play: "if things were to go wrong", deluxe (if things were to go wrong)

jueves, abril 14, 2005

kafka, cortazar, rutina y tedio

Quizá sólo sea un segundo, o, quizá una vida entera. No lo sé. A veces te despiertas y te das cuenta que la luz que entra entre las rendijas de la persiana no es el sol, sino la farola de la acera de enfrente, o quizá...ya solo queden días grises tras tu ventana, ¿o más bien sería tras tus pupilas? No lo sé, después de todo, apenas sé nada más allá de lo que ya he dejado entrever...mas, no por ello quiero echarme atrás, pero es tan difícil acostumbrarse a una vida escrita con k, tan gris, siendo solo un punto más en toda esa masa gris, un coleóptero más que se refugia debajo de su cama y se conforma con el plato de comida que mamá, sin atreverse a mirar, le deja a la puerta...¿cómo ser algo más que un regalo para un reloj?

play: "Instrucciones para dar cuerda a un reloj", Migala (restos de un incendio)

miércoles, abril 13, 2005

ansiedad

Las palabras rotas, las que pesaban en el fondo de la boca, y se lanzaron contra el suelo de la cocina por un tobogán de lengua. Todas esas palabras partidas en dosen tres, ... en mil pedazos, ensordecen al romperse y romper una a una todas las baldosas. Y en medio de ese estruendo, entre los restos de mil pedazos, te quedas quieto...