sábado, febrero 19, 2005

el día que buddy holly murió

Como cada tarde, se reunirían todos los muchachos en aquella pequeña plaza cercana a la explanada, pero, aquella tarde sería distinta. Era el último día de Agosto, y mañana casi todos partirían hacia su ciudad, su casa, su vida...y solo quedaría allí Rosa y Martín.

Carlos fue el primero en llegar, y se sentó en el banco a esperar a los demás, con la mirada perdida por aquella callejuela que daba al puerto, mirando al mar, despidiéndose del Mediterráneo un año más, quizá para siempre, pues sus padres estaban a punto de separarse, si existiera divorcio...pero a ver quien convencía a Franco de eso. Poco a poco fueron llegando los demás, y a pesar que el tiempo pasó igual que cualquier otra tarde, las conversaciones fueron menos animadas, y todos los fantasmas que se fueron dejando de lado durante las vacaciones volvían a caer con su peso sobre los hombros de todos y cada uno de ellos...

Poco a poco todos los muchachos de aquel verano se fueron diciendo adios...

En febrero de ese mismo año, mientras Carlos veía en la tele la noticia de la muerte de Buddy, su padre se fue de casa.

martes, febrero 15, 2005

today es the day of disaster

A veces es el tiempo quien duerme desnudo sobre mis hombros, y me abruma con su peso de escultura bizantina. Otras, es solo mi absurda conciencia, que cae sobre mí con todo el peso del hormigón de una torre de 36 pisos desplomándose. Hoy es todo eso y la responsabilidad, ese peso del que siempre he huido, consciente o inconscientemente, buscando alargar mi infancia hacia un final sin final...

domingo, febrero 13, 2005

por ti . . .

Las manos ateridas de rabia, la dolían, aquel miserable frío marcaba en su piel su lugar en el mundo, su cruz, su sino, a donde pertenecía. Aquellas manos ajadas eran igual que la señal a fuego de una res, marca de su propietario, el mísero trío y el hambre. Era una más de todos esos gatos que dormían al raso entre cartones, en un portal, entre dos contenedores. Uno más de los fantasmas que atravesaban como sombras cada frontera. Un número fuera de cuenta, un cero a la izquierda. Parte de los olvidados.

play: "por ti", de la habitación roja (nuevos tiempos)

miércoles, febrero 02, 2005

nunca ganaremos el mundial

Corríamos hasta reventar, colorados, sin aire, pero sonrientes por el verde del parque detrás de aquel balón, que en aquellos domingos de principios de verano, era lo más importante... corría por la banda izquierda levantando la vista buscando a David dispuesto a rematar en el segundo palo, y siempre me quedaba corto en el centro, menos mal que siempre estaba Jesús atento a los rechaces, y el portero del equipo de Ivanín tenía miedo a sus trallazos...

Corríamos a casa cuando se nos hacía tarde y mamá asomaba a la ventana, e intentábamos disimular el aliento de aquella primera cerveza en el Andamios, riendo y jugando al futbolín, cantando a gritos las canciones de Oasis y Green Day, y gritando dando saltos de emoción cuando Jaci se enrollaba y ponía mi disco de Los Planetas...

Corríamos maldiciendo aquel nombre a aquel portal al que alguna piedra cargada de rabia por sus constantes negativas a mis labios rompió algún que otro cristal...

Corríamos por las calles de Roma detrás de un bus que partía al hotel sin nosotros, en medio de aquella manifestación, entre risas, y todas las confesiones de todas aquellas noches que compartimos el colchón y las sábanas como hermanos, y que sumió a Laura en la desconfianza...

Corríamos de la mano sonrientes saliendo de aquel concierto cuando por primera vez me atreví a decir te quiero a alguien, y aquellos ojos me sonrieron cargados de cariño....

Corríamos gritando festejando aquella liga que ganó el Ademar y entre David, Migue y Jesús me tiraron a la fuente...

Corríamos camino del autobús que nos llevó a aquel camping de Candás de vacaciones...

Corríamos intentando adelantar al tiempo, pero... nunca conseguimos batir el record del mundo...

para David, Chus, Migue y Viti; para María, Sara, Kelu, Alex, Vane y, por supuesto, Leti; para Pablo, Judith, Sape y Vero; para mi adolescencia...